lunes, 23 de agosto de 2010

Lo nunca visto


Tras algunas semanas sin salir a la palestra volvemos a las andadas. En este tiempo hemos vivido experiencias que nos gustaría compartir con vosotros. A ver si logramos que también sean un poco vuestras, que es de lo que se trata.

Nunca antes habíamos estado en Sydney, ni si quiera en Australia. Así que muchas vivencias aquí son totalmente nuevas para nosotros. Por mucho que te digan..." ah pues yo tengo un primo que se fue a trabajar a Australia hace 15 años y como allí se vive muy bien...pues ya no ha vuelto". O..."ah, yo estuve de viaje hace unos años y me encantó". "Es una mezcla entre Reino Unido y USA". No es que la gente no tenga razón pero es que este país además de ser muy lejano es relativamente nuevo, como sociedad desarrollada claro, y por lo tanto ha sufrido cambios muy importantes en los últimos cien años. Para que os hagáis una idea, esta sociedad moderna tiene apenas dos-cientos años de historia y ha visto mas que doblada su población en los últimos 40 años hasta los 20 mio actuales. Vayamos al grano. Que esto hay que verlo en persona! Y como nosotros somos de ver, porque como diría mi madre nos va el chafardeo (perdona Cervantes si lo he escrito mal o directamente se lo ha inventado mi madre) pues nos lo pasamos en grande revisando el panorama. La semana pasada nos armamos de valor y cogimos un ferry para avistar ballenas. Vale la pena destacar el intento fallido que tuvo lugar varias semanas antes. A mi me habían dicho que se veían desde la playa así que nos sentamos en un banquito en la playa de Manly pero rien de rien...Y mira que forcé la vista! Así que algo mosqueados decidimos contratar a un profesional. Y vaya si las vimos!! El capitán del catamarán siguió a otro barco que ya estaba allí y tachán! Una ballena jorobada (30 toneladas) nos saludó saltando del agua. Como diría Jesulín en dos palabras...im-presionante! Luego la seguimos durante unas horas hasta que el capitán Pescanova decidió volver hacia atrás al darse cuenta que casi estábamos llegando a Torremolinos. Una pena no haberse despedido de ella... A la vuelta nos cruzamos con dos más que se conoce tenían algo de prisa porque apenas pudimos seguirles el rastro. Un dato que vale un quesito del trivial: el dorso de la cola de las ballenas jorobadas es el equivalente a nuestra huella dactilar. No hay dos iguales. Yo por si acaso me quedé con esta por si algún día me la encuentro en la playa.

Una experiencia muy bonita y recomendable para todos. Sobretodo para aquellos que lo más cerca que las han visto es en la 2 de TVE desde el sofá de casa, con un ojo cerrado y otro medio abierto, y que no sabes si son ballenas o Induráin ganando el sexto Tour. No nos engañemos, que lo más que llegábamos a ver era cuando le ponían el maillot amarillo. Menudas siestas...

2 comentarios:

  1. Que bien escribe usted don Eduardo.
    Eso de la carne de kanguro, me da igual, eso de comer coco-drico, pues mira...tampoco.
    Pero ver ballenas...eso si que me da envidia.
    Y yo, que ayer sali a navegar con un amigo y ya te quedas acojonado cuando te metes en el agua y te roza el cabo los pies...
    Volverás hecho un Estif Irgüin.
    Ditz

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  2. Pues mira, ya que estábais casi en Torremolinos haberos pasao por Gerena, que estaban alli los Kamela...

    Yo de los documentales de la 2 sólo veía el encabezado, jejejejej. Besitos guapetones.

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