Que razón tiene este refrán. Como todos! Resulta que este pasado domingo nos mudamos por tercera vez en dos meses. Creemos que ésta será la definitiva y damos fe que mudarse, tal y como habíamos leído en alguna ocasión, pasa por ser uno de los procesos más estresantes que puede experimentar una persona. Nosotros partíamos con la ventaja de la experiencia que nos daba haber hecho ya dos anteriormente. La primera de España a Australia. La segunda sólo tres semanas antes donde salimos del apartamento en Chatswood para irnos al de North Sydney. Y, ¿qué entendemos por ventajas? Pues por ejemplo el hecho de saber que te cabe en el coche y que no. Esta vez se presentaba un nuevo reto, meter la caja nueva. Esa caja que me enviaron los papas y que ya no sabes que tiene hasta que la abres. En el segundo traslado aseguramos que no cabía nada más en el coche así que esta caja adicional nos lo pondría difícil. Sólo para poner cifras al tema tened presente que la cajita pesaba veinte kilos así que como decía Laporta "Al loro!!" ;) Llegó el momento y cual juego de Tetris conseguimos meter las dichosas cajas, junto con las maletas, bolsas de deporte, etc...Suerte que el Subaru tiene asientos reclinables y un buen maletero porque en mi Mini no hubiera metido ni la tostadora si quiera. En la foto quizá no se aprecie pero parecía que íbamos a cruzar el Estrecho!
Así que ya estamos en nuestro apartamento de Surry Hills, el que hemos elegido nosotros. A 5 minutos caminando tenemos cafés, restaurantes, bares de copas y mucho ambiente. Lo mejor es la cantidad de restaurantes diferentes que hay. Nepalíes, españoles, italianos, tailandeses, japoneses, etc...Marta y yo nos hemos propuesto probarlos todos en el medio plazo. Que ganas!
Hoy hemos ido a Ikea, etapa básica por la que hay que pasar para hacer tuya una casa. Ahora toca interiorizar donde están los muebles, en que cajón está esa camiseta que buscas o caminar a oscuras por los pasillos de madrugada sin tropezar. En definitiva sentirte como en casa. Quizás sea mucho pedir...